El uso de la horticultura como terapia y como instrumento educativo y agente socializador tiene desde hace mas de medio siglo una amplia implantación y reconocimiento en países como Reino Unido, Irlanda, Alemania, Canadá o Estados Unidos.

La Terapia Hortícola es una disciplina que se enmarca dentro las ciencias socio-sanitarias, con titulación específica en diversos países. Combina un amplio abanico de conocimientos sobre discapacidad física, cognitiva y sensorial, diversas patologías, trastornos psicosociales, necesidades especiales de aprendizaje, así como de agricultura, jardinería, paisajismo y educación ambiental.

La horticultura en programas de terapia y rehabilitación profesionalmente dirigidos por terapeutas hortícolas, se convierte así en un vehículo para desarrollar o recuperar la autonomía personal, integrando el aprendizaje de habilidades básicas mejorando el funcionamiento físico y cognitivo, abordando habilidades sociales, incorporando hábitos de vida saludables en un entorno al aire libre para lograr el bienestar físico y mental.

Beneficios

En la actualidad existe una creciente demanda, por parte de la sociedad, así como por parte de las instituciones, en acomodar nuestros ritmos y estilos de vida hacia unos hábitos más saludables y conectados con la naturaleza, que equilibren y mejoren nuestra calidad de vida.

Un programa de Terapia Hortícola se elabora de forma específica e individualizada, adaptadose a las necesidades de cada persona, con el que obtenga los siguientes beneficios, tal y como avalan diversos estudios científicos.

Cognitivos

  • Estimulación de la memoria.
  • Mejora de la concentración y aumento de la capacidad de atención.
  • Incremento generalizado del funcionamiento cognitivo.
  • Desarrollo de la capacidad creativa.

Psicológicos

  • Mejora del estado de ánimo, mitigación de la depresión.
  • Disminución de la ansiedad y del estrés, y de comportamientos conflictivos.
  • Desarrollo de la autoestima, de la satisfacción y del sentimiento de logro.
  • Mejora en el manejo de la frustración y de la ira, desarrollo de la paciencia y de la responsabilidad, en definitiva incremento de la sensación de bienestar.

Físicos

  • Incremento de la respuesta inmunitaria.
  • Incremento de la motricidad fina y gruesa y de la coordinación ojo-mano.
  • Reducción de la presión sanguínea y aumento de endorfinas.
  • Estimulación sensorial completa (vista, oído, tacto, olfato y gusto).
  • Adquisición de hábitos alimenticios saludables y reducción de la obesidad.

Sociales

  • Aumento de la participación e interacción social, así como de la autoestima
  • Mejora de la cohesión en grupo.
  • Estímulo de patrones saludables de funcionamiento social.

1 PEÑA, Inmaculada. Terapia Hortícola, Horticultura Educativa Social y Terapéutica, 2012.